“Yo no sé nada de código, eso es demasiado difícil para mí”. Esa era mi frase de cabecera hace unos años.
En aquel entonces, mi mundo profesional giraba en torno a agencias de publicidad, diseños para redes sociales y banners estáticos. Para mí, el mundo del "Tech" era una caja negra.
Hoy, tras más de una década en el diseño y cinco años sumergida en el diseño de productos digitales, miro hacia atrás y me sonrío.
El "Caballo de Troya": Shopify
Mi transición empezó cuando entré a una agencia que desarrollaba sitios web en plataformas como Shopify y Wordpress. Ahí la magia se volvió lógica: un Nav, un Hero, un Blog y un Footer. Entender que el diseño era construir con bloques lógicos encendió una chispa.
De la curiosidad a la disciplina
Me inscribí en Coderhouse, donde la exigencia era real. Al finalizar, estuve en el Top 10 de más de 100 estudiantes. La barrera no era mi capacidad, sino mi propio prejuicio hacia lo técnico.
El camino del diseño gráfico al Product Design me enseñó que la única diferencia entre un banner y una interfaz compleja es la intención con la que organizas los elementos. ¿Te atreves a dar el paso?
"I don't know anything about code, that's too difficult for me." That was my catchphrase a few years ago.
Back then, my professional world revolved around advertising agencies and static banners. For me, the "Tech" world was a black box. Today, after a decade in design and five years in digital products, I look back and smile.
The "Trojan Horse": Shopify
My transition began when I worked with platforms like Shopify. I realized a website was composed of functional blocks I already knew: Nav, Hero, Blog, and Footer.
From curiosity to discipline
I joined Coderhouse, focusing on real case studies. I ended up in the Top 10 of a class of 100+ students. The barrier wasn't my capacity, but my own prejudice toward the technical world.






